Summer Breeze

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Verano.  A ver.  ¿En qué momento se me ocurrió que éstos son meses de “descanso”?  ¿De dónde saqué que me iba a relajar?  ¿Por qué pensé que regresaría fresca y rejuvenecida, a una casa con flores en la mesa y algo rico para comer?  Mis queridos fans:  Otra vez por aquí a medio día de haber aterrizado en Hong Kong después de 15hrs. de vuelo directo desde J.F.K, en Nueva York.  Estoy cansada.  Maldormida.  Bastante malhumorada.  Ni mi cuerpo ni mi mente saben si es de día o de noche.  Eso de las pastillas de melatonina es un mito.  Me urge otra receta.

El calor y la humedad han sido similares en todos los lugares que he visitado: 34 grados centígrados, humedad aceptable.  Después de seis semanas vacacionando regreso a un departamento todavía lleno de cajas y sin un solo adorno en la pared.  Por supuesto que no hay flores en la mesa.  No hay mesa.  El refrigerador  esta bastante triste.  La perrita felíz de verme y yo a ella, por supuesto.  Esta cambiando de pelo.  Otra vez.  La santa.

Ha sido un verano muy intenso.  Y lo que falta.  Ahora debo retomar donde me quedé.  En mis nuevos rumbos.  En el viejo oeste de Hong Kong.  Mi cabeza anda por todos lados.  También mi corazón.  Sombreros que se quitan y se ponen, a según.  Y es que anduve de visita por las Américas.  Observando desde afuera, cual forastera.  Muy extraño.  Estados Unidos y México:  ¿Iguales pero diferentes?  Ya ustedes decidirán.   Familia.  Amigos.  Salud y belleza.  Negocios.  Burocracia.  Comida típica tooooodos los días.  Tráfico del demonio, como siempre.  Manejando en CDMX (como se ve en los taxis blanco y rosa) mi primer coraje fue contra un pesero; en cambio, tuve una muy agradable sorpresa cuando una señora me cedió el paso.  En ningún lugar me perdí lo cual comparto con orgullo.  La brújula y la memoria trabajando al mismo tiempo es para contarse.

Antes de que termine el verano deberé poner en orden mi casa y mis emociones y, poco a poco les iré compartiendo por donde anduve y a quien conocí.  Ya se enterarán de mis aventuras en Pennsylvania y las Virginias, en Gettysburg  y Williamsburg, Shenandoah Park. Tierras de los confederados y John Denver.  También habrá notas desde Nueva York, a seis años de haber dejado Manhattan.  De la emoción que siento cuando, siendo turista, me preguntan por atajos y direcciones.  Del Gay Parade.  De como mis diners favoritos han dejado de serlo.  De la falta de leche deslactosada.     Seguro que me quejaré de mis percances con el transporte aéreo y la sociedad  de consumo.  Poco a poco irán quedando atrás mis problemas primermundistas por lo que les pido paciencia.

El Distrito Federal, en México, me impactó.   Viví una metrópolis vibrante, llena de lugares que visitar, cosas que hacer, que ver.  Áreas de arquitectura bellísima.  San Ángel.  Centro Histórico.  Tampoco logro entender qué fue exactamente lo que intentaron hacer en Masaryk, pero bueno.  Hay tantas cosas que no entiendo…  Entre medios sociales, noticias y, chismes, llegué muy preocupada por la falta de seguridad.  Muy.  Al segundo día me tocó presenciar un robo.  Sin pistolas.  Sin violencia.  En un supermercado.  La historia es bastante aburrida.  Fuera de eso todo bien, todo rico. Comí enchiladas suizas  de Sanborn´s.   Pan dulce.  Gente linda.  Ví a Martín Hernández.  Conocí a Demián Bichir.  Viejas y nuevas amistades.  Me faltó tiempo, como siempre.

Los viajes ilustran, lo vuelvo a decir.  El poder formar parte de otras culturas es fabuloso.  Es interesantísimo.  Es todo un reto en muchos sentidos, empezando porque la mayor parte del tiempo se vive entre cajas y maletas. Qué se le va a hacer. También puede ser muy entretenido: Para el nómada contemporáneo el chiste está en los caminos que se van recorriendo.   Encontrar las similitudes.  Buscar las diferencias.  ¿Me creerían que Sai Ying Pun, en Hong Kong, es una zona igualita a la  Col. Roma en el D.F.?  Ya lo verán.

La conexión a internet ha sido esporádica.  No obstante, subí algunas fotos a  #fabphotosbyelsa en Instagram, y Saavedra Privado en fb.  Por si les da curiosidad.  La rolita de Seals & Crofts.

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